Dar el móvil como si fuera un juguete
«Ya has cumplido la edad». «Toma, para que te entretengas». «Es que todos sus amigos tienen». Lo damos como si fuera una consola más, y no lo es.
Aunque tenga juegos dentro, el móvil es un portal: conecta a tu hijo con cualquier cosa y con cualquiera del mundo. Y la presión social pesa tanto que acabamos dándolo para no sentirnos malos padres, no porque sea el momento.
El móvil no se da por edad, se da por madurez. A partir de los 14-15 años puede plantearse, y de entrada como herramienta para comunicarse, sin acceso a redes sociales. Y sobre todo: que tú sientas que eres mala madre no significa que la decisión sea incorrecta. Son dos cosas distintas.